En un contexto donde la escasez de terrenos en Santiago ha empujado los precios de éstos al alza, y considerando las particularidades del negocio hotelero descritas, pareciera ser que el futuro de los nuevos desarrollos va de la mano de complejos de uso mixto. Desde un punto de vista urbano, este formato se caracteriza por integrar servicios en un solo proyecto que además promueve el desarrollo de barrios caminables conectados. Esto no sólo permite repartir el costo del terreno entre distintas unidades inmobiliarias generadoras de ingresos recurrentes -diversificando el flujo de ingresos del negocio-, sino que acorta los períodos de colocación del activo al distribuir la absorción total del proyecto en usos que no compiten entre sí, generando sinergias comerciales que permiten alcanzar una mayor rentabilidad.